SALOA, CENTRO PESQUERO DEL CESAR
Por Lácides Martínez
Ávila
Al aproximarse la subienda y la consiguiente bonanza de
pescado, oportuno es destacar al principal puerto pesquero del Cesar,
consignando algunas anotaciones de carácter histórico, en su mayoría
desconocidas. Nos referimos a la población de Saloa, el más importante
corregimiento de Chimichagua, ubicado en la zona central del departamento,
sobre la margen izquierda del río Cesar y a orillas de la pintoresca ciénaga de
Saloa, célebre esta última en la comarca por los numerosos mitos y leyendas que
en torno a ella existen.
Entre estas leyendas, sobresale el famoso “tizón de la Punta de Macencia”, que, de
acuerdo con el relato de los lugareños, aparece en determinadas épocas del año
sobrevolando con su incandescencia las aguas, a una vertiginosa y ondulante
velocidad, por espacio de varios minutos, hasta desaparecer misteriosamente
ante la vista y el estupor de los pescadores.
Saloa se comunica de modo inmediato, con Chimichagua a
través del río César, y con los municipios de Curumaní y Pailitas mediante un
ramal que empalma con la carretera troncal de Oriente en el poblado de Las
Vegas.
La población fue fundada oficialmente por José Fernando
de Mier y Guerra en el año de 1748, y, aunque se desconoce con certeza el día y
el mes, se sabe que fue en la época de verano conforme consta en documentos que
reposan en los archivos nacionales. Se conoce igualmente que antes de ese año
sus habitantes, en número inferior a los doscientos, moraban en la llamada
sabana del Empalagado, jurisdicción de Tamalameque, donde se hallaban pasando
trabajos y necesidades por la falta de comercio, siendo esa la razón por la
cual el maestro de campo don José Fernando de Mier y Guerra solicitó
autorización al virrey Sebastián de Eslava para trasladarlos al sitio que hoy ocupan.
Este sitio se denominaba inicialmente San Vicente Ferrer
de la nueva Saloa y se halla equidistante entre Chiriguaná y el río Magdalena,
“donde, según reza una certificación de 1751 expedida por el Presbítero Juan de
Dios Fonseca logran sus moradores la navegación, y por el otro del Cesar para
El Paso del Adelantado y para Chiriguaná, y por donde también se trafica para
Mompós y para las ciudades del Valle de Upar y Pueblo Nuevo de Jesús, logrando
en este río abundante pesca; los mejores playones para la cría y engorde de
ganados mayores, y de sabanas abiertas hasta Tamalameque, y para arriba hasta
las faldas de la serranía del lado de Maracaibo; sus montañas fertilísimas para
labrar y mantener flores en todo el año”.
Saloa, junto con Zapatosa, proveen al Cesar de más del
ochenta por ciento del pescado que se consume y comercia, y está llamado, sin
duda, a ser el próximo corregimiento que se promueva a la categoría de
municipio en el departamento.

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