lunes, 19 de noviembre de 2012

SALOA, CENTRO PESQUERO DEL CESAR


SALOA,  CENTRO PESQUERO DEL CESAR

Por Lácides Martínez Ávila

Al aproximarse la subienda y la consiguiente bonanza de pescado, oportuno es destacar al principal puerto pesquero del Cesar, consignando algunas anotaciones de carácter histórico, en su mayoría desconocidas. Nos referimos a la población de Saloa, el más importante corregimiento de Chimichagua, ubicado en la zona central del departamento, sobre la margen izquierda del río Cesar y a orillas de la pintoresca ciénaga de Saloa, célebre esta última en la comarca por los numerosos mitos y leyendas que en torno a ella existen.

Entre estas leyendas, sobresale el famoso “tizón de la Punta de Macencia”, que, de acuerdo con el relato de los lugareños, aparece en determinadas épocas del año sobrevolando con su incandescencia las aguas, a una vertiginosa y ondulante velocidad, por espacio de varios minutos, hasta desaparecer misteriosamente ante la vista y el estupor de los pescadores.

Saloa se comunica de modo inmediato, con Chimichagua a través del río César, y con los municipios de Curumaní y Pailitas mediante un ramal que empalma con la carretera troncal de Oriente en el poblado de Las Vegas.

La población fue fundada oficialmente por José Fernando de Mier y Guerra en el año de 1748, y, aunque se desconoce con certeza el día y el mes, se sabe que fue en la época de verano conforme consta en documentos que reposan en los archivos nacionales. Se conoce igualmente que antes de ese año sus habitantes, en número inferior a los doscientos, moraban en la llamada sabana del Empalagado, jurisdicción de Tamalameque, donde se hallaban pasando trabajos y necesidades por la falta de comercio, siendo esa la razón por la cual el maestro de campo don José Fernando de Mier y Guerra solicitó autorización al virrey Sebastián de Eslava para   trasladarlos al sitio que hoy ocupan.

Este sitio se denominaba inicialmente San Vicente Ferrer de la nueva Saloa y se halla equidistante entre Chiriguaná y el río Magdalena, “donde, según reza una certificación de 1751 expedida por el Presbítero Juan de Dios Fonseca logran sus moradores la navegación, y por el otro del Cesar para El Paso del Adelantado y para Chiriguaná, y por donde también se trafica para Mompós y para las ciudades del Valle de Upar y Pueblo Nuevo de Jesús, logrando en este río abundante pesca; los mejores playones para la cría y engorde de ganados mayores, y de sabanas abiertas hasta Tamalameque, y para arriba hasta las faldas de la serranía del lado de Maracaibo; sus montañas fertilísimas para labrar y mantener flores en todo el año”.

Saloa, junto con Zapatosa, proveen al Cesar de más del ochenta por ciento del pescado que se consume y comercia, y está llamado, sin duda, a ser el próximo corregimiento que se promueva a la categoría de municipio en el departamento.

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