PARA MI DEFENSORA DELFINA DE ARMAS
Me duele profundamente
que mi abogada Delfina,
mujer decente y muy fina,
tenido haya un accidente.
Pero Dios Omnipotente
sé que velará por ella
y borrará toda huella
del lamentable percance,
para que de nuevo alcance
su forma agraciada y bella.
En la Clínica
del Prado,
cuando a visitarla fui,
en mi interior me sentí
hondamente consternado.
Desde entonces he rogado
al Cielo que sin demora
se aliente esa gran señora,
a quien estimo y respeto
y que con Martínez Beto
tuvo una nefasta hora.
Lácides Martínez Ávila

Don Lácides, a qué llaman o llamaban, la Guardia, en Saloa?
ResponderEliminar